Literatura

Rita M. Marín: «Me encanta tener el control de la historia y ver cómo toma forma»

Rita M. Marín posa con su primer libro, 'Todas las vidas de Cartago'./ J. I. C.
Rita M. Marín posa con su primer libro, 'Todas las vidas de Cartago'. / J. I. C.

La periodista granadina, muy presente en Maracena en los últimos cuatro años, publica su primera obra de ficción

J. I. CEJUDOMARACENA

La periodista granadina Rita M. Marín ha dedicado los cuatro últimos años de su vida a la vida pública de Maracena al frente de su gabinete de comunicación. En ese tiempo, amante de la literatura desde la infancia como es, ideó la historia de Cartago para dar rienda suelta a su imaginación y anhelo de aventuras.

–¿Quién es Cartago y por qué tantas vidas?

–Es una chica joven a la que le ocurren dos acontecimientos muy importantes en su vida que la definen. Debe plantearse cómo seguir. Es una persona valiente y segura pero con muchos miedos de puertas para adentro, con una relación muy peculiar con su familia. Busca la estabilidad, su sitio.

–¿De qué habla este libro?

–Es la historia de la chica, aunque cada capítulo lo cuenta un personaje en primera persona. Me pareció más sencillo contarlo así, me sentí cómoda. Cartago se traslada a París para sanarse física y mentalmente en la casa de su abuela, su refugio de siempre. Allí conoce a otras personas. Es una historia sentimental pero no sólo de amor.

–¿Cuál fue el punto de inspiración?

–Lo primero fue el nombre. Cuando era pequeña me gustaba mucho la historia de Aníbal el Cartaginés, mi padre me contaba muchas leyendas. 'Cartago' me pareció un nombre muy fuerte para una mujer. El libro tiene lugares de París y Madrid en los que he estado y que han sido importantes para mí, porque además son rincones muy de barrio, intimistas. También aparecen libros, cuadros y canciones que me gustan, aunque ella es mucho más guay. Su amiga Alicia está basada en una amiga mía, quería que Cartago tuviera una amiga tan buena como la tengo yo.

–¿Cuál ha sido el proceso de creación?

–Lo empezaría hace dos o tres años, pero lo dejé aparcado hasta que el verano pasado lo volví a encontrar. Ya ni me acordaba. Quise ponerle un final a la historia y en aquella época iba mucho a Sevilla, así que en el tren fui escribiendo sobre papel, hasta en servilletas. Luego me encerré unos cuantos días en casa y lo terminé, pero mi intención no era publicarlo hasta que me animaron quienes lo leyeron. En la editorial me trataron muy bien y les gustó la historia.

–Es periodista de formación, ¿cuál es su conexión con la literatura?

-Mi padre me contaba historias de pequeña y también recuerdo a mi madre sentándose a leer conmigo. En la Facultad me especialicé en Crítica Literaria, de hecho, y mi trabajo final fue sobre Frankenstein. En Madrid trabajé en el gabinete de prensa de Anaya y me di cuenta de que aquello era lo que me gustaba. Devoro los libros. Siempre he escrito en el colegio, el instituto o la universidad, pero no había pensado nunca en publicar. Me animaron. Lo cierto es que escribir me relaja, sin presión. No me supone una obligación, siempre escribo por placer. Me encanta tener el control de la historia y ver cómo va tomando forma.

–Pues aquí está su primer libro.

-Fue muy emocionante pasar de verlo en los folios a hecho, cuando recibí el primer ejemplar lloré de la emoción. Es como que lo has conseguido. Me alegré sobre todo por mis padres porque han tenido mucho que ver en esto, por todas las posibilidades que me han brindado. Siempre me apoyaron cuando dije que quería ser periodista, también en los malos ratos incluso ahora. Este libro me da más satisfacción por ellos que por mí, es una forma de agradecerles su sacrificio. Mi padre leyó el libro una noche y a la mañana siguiente me dijo: 'No pensé que fueras capaz y a tu madre no le va a gustar'. No las deja muy bien (risas).

–¿Alguna idea nueva en mente?

–Ahora mismo estoy desintoxicándome porque Cartago me ha atrapado mucho pero sí tengo otras ideas en mente, notas solamente. Servilletas (risas). Quiero darle forma pero no ahora. Escribir me ayuda y me da la oportunidad de vivir otras vidas, como cuando lees. Muchas veces he sentido envidia de Cartago y de todas las cosas que le pasaban, pero su historia está cerrada. Lo quise así.