Fútbol

UD Maracena: un ascenso fraguado en mil y un contextos

Foto de familia de la UD Maracena. /J. I. C.
Foto de familia de la UD Maracena. / J. I. C.

Tanto el técnico Juan Antonio Milla como la plantilla destacan la capacidad de adaptación de un equipo unido y comprometido con el objetivo

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDOMARACENA

Los descensos son desagradables para cualquier club, pero todavía más cuando a la temporada siguiente el objetivo no es otro que la vuelta a la categoría perdida. La UD Maracena sabe que su sitio está en Tercera, y con esa losa cayó hace un año a División de Honor. La decisión tomada por los que mandan fue la de rearmar el vestuario con madera de la casa, con un hombre que los conociera a todos para que no se dejase a nadie atrás. Ahí apareció Juan Antonio Milla, alboloteño pero ya maracenero de adopción. Aprendió a entrenar en el seno del club y su oportunidad en el primer equipo estaba cantada para tarde o temprano. La obtuvo, y no la ha desaprovechado. El Maracena ha regresado a Tercera con nada menos que 69 puntos, a sólo dos del Atlético de Porcuna, y apenas tres derrotas. Hambre por volver al lugar que le corresponde.

«Los jugadores se lo han merecido», valora Milla, que es de esos técnicos que anteponen a sus futbolistas ante todo, ante cualquier decisión personal. El entrenador es feliz porque sabe que la categoría no regala nada, que para conseguir el ascenso han tenido que sudar hasta sangre. «El fútbol no es lo que queramos, es algo complejo y complicado. Por eso nos gusta tanto. No es dos más dos, cuatro. Puedes entrenar bien que si la bola no entra, no ganas. El trabajo te acerca el éxito pero no te lo garantiza. Por eso cuando trabajas y consigues el premio es una gran alegría. Estamos muy contentos todos sobre todo por los chavales, que acaban saturados todas las semanas entre entrenamientos y trabajos», alude el de Albolote.

El reto marcado el verano pasado, lejos de achantarlo, lo incentivó a trabajar con todavía más pasión. «Cuando cogí el equipo imaginaba que iba a ser un año difícil porque había seis clubes más buscándolo desde hace tiempo. Fuimos capaces y es lo importante», se sonríe. «Las temporadas suelen tener momentos buenos y malos pero lo importante es reponerte de los malos, porque cuando los resultados no salen siempre surgen dudas. Nosotros las hemos resuelto en el vestuario, diciéndonos las cosas a la cara y comprometidos para cambiar lo que hiciera falta cambiar», remarca con dureza.

Uno les ve entrenar y aprecia las claves del éxito. A Milla, que fue futbolista entre otros equipos del Granada CF, se le profesa una mezcla de admiración, respeto y cariño. «La clave ha sido la unión entre los jugadores en primer lugar y también con el cuerpo técnico e incluso con el club, que nos ha respetado bastante. Esa unión entre jóvenes y veteranos ha sido fundamental, se han llevado los unos a los otros, aprendiendo de los más experimentados. Sabían que iba a ser importante, que se iban a necesitar mutuamente», subraya Juan Antonio Milla. «A los más veteranos los conocía de mi etapa como jugador y a algunos de los jóvenes los he entrenado desde alevines, con diez años. Ha habido mucho respeto hacia mí por parte de ambos grupos. Siempre supieron quién era el entrenador, su comportamiento ha sido de 10», agradece.

Un equipo camaleónico

Es complicado clasificar a la UD Maracena de Juan Antonio Milla, y es una virtud. Sabían que para triunfar en División de Honor deberían ser capaces de jugar muchos partidos muy diferentes, demasiado, incluso como local, en césped natural o artificial. «El equipo ha sabido adaptarse a todos los contextos que le ha exigido la categoría. En las primeras semanas nos costó salir a campos más pequeños, pero al final aprendimos a adaptarnos y eso nos dio mucho», atiende el entrenador. «Todos los entrenadores buscan el equilibrio para extraer lo mejor de sus futbolistas y eso es lo que intento yo en mis equipos. Me gusta que sean competitivos, que trabajen y que tengan todos la misma idea, que vayan a muerte con ella. Puede que sea la equivocada, es más, seguro que lo es, pero si vamos todos a una estaremos siempre más cerca de conseguir los objetivos», se explica Milla. «Sólo hemos perdido tres partidos y eso dice mucho de la plantilla. No han querido perder. Tienes que intentar que la gente esté motivada y quiera competir. El que menos ha jugado ha sido titular en doce partidos», ejemplifica, coherente.

Lo ratifican dos líderes del vestuario como el lateral Igna y el centrocampista Luis Enrique, máximo goleador con 17 tantos. «Ha sido clave el buen grupo, la dinámica de trabajo y la unión para lo bueno y lo malo. El míster supo compensar muy bien teniendo a todos enchufados y contentos. El que tuvo que entrar tras una lesión entró mejor incluso. Ha habido minutos para todos», agradece Igna. «La buena planificación entre gente joven y veterana del año pasado, comprometida tras lo que pasó, nos dio estabilidad. Llevo doce años de fútbol y no había visto algo así nunca. Somos los mismos que bajamos y todos nos comprometidos con el objetivo», añade Luis Enrique.

Arriba, un entrenamiento reciente. Abajo a la izquierda, Igna y Luis Enrique. A la derecha, abajo, Juan Antonio Milla. / J. I. C.

Saben lo difícil que ha sido y de dónde venían. «Ya llevábamos unos años en los que nos salvábamos por los pelos, bajamos y no es fácil. Nueva categoría, diferente mentalidad y campos distintos. El míster nos conocía muy bien y tenía las ideas muy claras. Nos ha caracterizado el trabajo, la constancia y la capacidad de adaptación a todos los contextos: jugar cuando se podía jugar, pelotazo cuando tocaba, choque cuando hizo falta… eso es el fútbol y esa ha sido nuestra dinámica, sin agachar nunca la cabeza, apretando los dientes», se extiende Igna acerca del ideario de la plantilla. «Hemos tenido futbolistas para todo», reconoce Luis Enrique, que apremia a su entrenador Juan Antonio Milla por «no haberse casado con nadie».

Futuro

Conseguido el ascenso, tocará sentarse y pensar en la próxima temporada. Juan Antonio Milla lo tiene claro: «Esta es mi casa y siempre voy a escuchar al Maracena el primero porque aquí es donde se me ha dado la oportunidad». «Llevo aquí ya nueve años y estoy muy a gusto, aunque el fútbol es imprevisible. Si sigo habrá que trabajar y planificar cuanto antes», expone. «Empecé llevando a un grupo alevín de chavales que venían a echar el rato y te vas formando hasta que te gusta más y van apareciendo oportunidades», echa la vista atrás.

«Este año teníamos un reto importante, el de devolver al Maracena a Tercera, y ha sido un gran éxito conseguirlo. Los 600 niños de la cantera necesitan ver a su equipo como mínimo en Tercera para creer que pueden llegar», señala. «Mis jugadores se han dado cuenta de que valen, de lo que han hecho bien y de que se han merecido este ascenso aunque no ha sido fácil. Estamos todos muy contentos», sentencia un entrenador feliz, Juan Antonio Milla, el exfutbolista que llegó de Albolote para devolver al Maracena al lugar que le corresponde.