La Guardia Civil en los soportales del edificio donde ocurrió el terrible crimen machista. / PEPE MARÍN

La familia de la mujer asesinada por su ex en Maracena pide 25 años de cárcel

El hijo, los padres y las hermanas de la víctima actúan como acusación particular en el caso, que llega a juicio este lunes en la Audiencia y contará con un jurado popular

YENALIA HUERTAS Granada

Nuria Alonso fue asesinada en su casa de Maracena mientras que su hijo estaba en el colegio. Recibió hasta 20 puñaladas. Su presunto verdugo fue su expareja, José Manuel G. C., que empleó para arrebatarle la vida dos cuchillos. Ocurrió el 25 de septiembre de 2018 y este lunes este horrible crimen machista llega a juicio. 25 años de cárcel piden al acusado tanto el fiscal como los familiares de Nuria.

La vista se desarrollará en la Audiencia Provincial de Granada y contará con un jurado popular. El hijo, los padres y las hermanas de la víctima ejercen la acusación particular. El caso fue investigado en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer 1 de Granada y el acusado se halla en prisión preventiva desde su vil acción.

IDEAL ha tenido acceso al escrito de conclusiones provisionales de la acusación particular, que está representada por el letrado Antonio Luis Camino-Tallón Marinetto. Esta parte se ha adherido a los cargos por asesinato formulados por la fiscalía y hace hincapié en dos extremos: que Nuria sufrió mucho por las numerosas puñaladas que recibió y que el ataque se produjo «de forma inesperada».

Alejamiento

Además de la pena de prisión, la familia pide que el hombre no se acerque al hijo a menos de 500 metros en 30 años, así como se le prohíba comunicarse con él. Las indemnizaciones que reclama suman 550.000 euros.

Aquel día era por lo visto el último de estancia de Nuria en el que había sido su domicilio familiar. Tenía «la maleta abierta encima de la cama»;la iba a preparar «con total despreocupación de lo que le iba a ocurrir momentos posteriores», indica el escrito de esta parte.

«El acusado, tras dejar el hijo en el colegio –de 13 años– y asegurándose que iba a encontrarse a solas con Nuria, volvió al domicilio por motivos inciertos iniciando una discusión con Nuria en la cocina de la casa».

En un momento dado, el acusado, «comenzó a apuñalar a Nuria». La mujer, según sostiene su familia, no pudo hacer nada para salvarse: «no pudo huir, ni buscar o emplear defensa capaz de impedir o repeler las 20 puñaladas que le atestó».

Para la familia, el procesado se aprovechó de «la relación de confianza que mantenía con la víctima producto de la convivencia y de que estaba desprevenida, pues anteriormente el acusado nunca había intentado agredirla físicamente».

«Nuria solo cuenta con sus gritos de socorro y auxilio y con la ayuda de sus brazos, piernas y manos para repeler el ataque, con ausencia total de señales de lucha por su parte», detalla el escrito. El hombre se sirvió presuntamente del «factor sorpresa» y «de la utilización de dos cuchillos», los cuales habría usado de forma sucesiva para causar las numerosas heridas a la víctima, a la que «acorrala» en la cocina.

El número de heridas que presentaba el cuerpo de Nuria, a juicio de esta parte, representa «un plus de sufrimiento». Creen que se aumentó «deliberada e inhumanamente el dolor» de la mujer y que esta sufrió «padecimientos innecesarios hasta su muerte». Hubo además un «dolor psíquico», porque estuvo consciente durante todo el tiempo que duró la agresión. Y pidió y pidió socorro.

La familia sostiene además que el acusado «Venía despreciando a Nuria por su condición de mujer desde muchos meses atrás». Presuntamente, le profería «insultos y vejaciones».

Cuando se personó la Policía Local en la vivienda –los gritos de socorro fueron escuchados por algunos vecinos– José Manuel, «sin arrepentimiento alguno y con total tranquilidad» abrió la puerta y dijo «está dentro». El teléfono contra el maltrato es el 016.