Denuncian falta de limpieza y cuidados en la residencia de ancianos de Maracena

Reunión entre usuarios y familiares y los responsables de la residencia de mayores de Maracena. /IDEAL
Reunión entre usuarios y familiares y los responsables de la residencia de mayores de Maracena. / IDEAL

La empresa asegura que el cuidado es correcto mientras que las familias critican carencias de aseo a los mayores y la «mala calidad» de la comida

SARAI BAUSÁN GARCÍAGRANADA

Comidas quemadas y pegadas, camas empapadas de orines y ancianos enfermos o con caídas sin que sus familiares sepan nada al respecto. Y todo al módico precio de entre 1.700 y 1.900 euros, según la dependencia del usuario. Ese es el panorama que reina en la residencia de mayores de Maracena, según denuncian los familiares de los usuarios de este servicio.

Este edificio de nueva construcción situado en la calle la Comarca de Maracena tiene todos los ingredientes para ser una residencia de calidad con todas las comodidades. Cuenta con 6.000 metros cuadrados de instalaciones rodeados de amplios y cuidados jardines pensados para el disfrute de quienes van a pasar los últimos fotogramas de su vida en este centro.

Cada rincón de estas estancias están pensados al milímetro para dar la sensación a los visitantes de que se encuentran en un lugar seguro, impoluto y tranquilo, como un cálido hogar de grandes dimensiones. Sus paredes pintadas de colores neutros, las pancartas que llenan cada rincón festejando las estaciones o las amplias cristaleras que presiden la entrada de la residencia ayudan a reforzar esta sensación. Nada está ahí de forma casual.

Pero estas puertas acristaladas fueron cruzadas este pasado martes 23 de abril por unos 60 familiares que denuncian que esto es una mera fachada y que la calidez se queda en las paredes y no llega a impregnar el servicio que sus mayores reciben. No había una sola silla sin ocupar en la sala en la que se desarrolló la reunión. Como si de un ring se tratase, los familiares de los más de cien usuarios de la residencia cogieron posiciones en su parte de la sala a las seis de la tarde y no las abandonaron hasta pasadas las ocho y media de la tarde, cuando al fin la campana sonó sin un resultado definitivo. En el otro extremo estaban quienes debían rendir cuentas o estudiar la situación: la dirección y los responsables del centro -en manos del grupo Reifs-, miembros de la Junta de Andalucía, encargados de llevar a cabo las inspecciones del centro, y el alcalde de la localidad, Noel López Linares, ya que se trata de un edificio propiedad del Ayuntamiento que se cedió a la empresa para crear esta residencia.

Charcos de orines

«Estábamos viendo a mi madre en su habitación y mi hermana, jugando, se tiró encima de la cama. Al caer, se dio cuenta de que estaba empapada de orines. Además, había varios cercos de orines secos, por lo que esto no era cosa de un día», explicó una de las familiares de una residente. Durante la reunión, los familiares afirmaron que muchos de sus familiares suelen llevar pañales o compresas de absorción que no se cambian con la periodicidad necesaria y que tanto ellos como las estancias huelen mal. «Mi madre tuvo una infección de orina que le duró unos diez días. Cuando yo la vi, se me cayó el alma a los pies: estaba encamada y parecía que se me moría», indicó otro de los participantes, enseñando la imagen de su madre visiblemente más delgada y con aspecto demacrado. Otro de ellos aseguró que su madre había estado encamada durante tres días por una enfermedad pero que no se lo comunicaron. «Vengo cada cuatro días y por eso fue por lo que la vi así. Si no llego a venir, puede incluso que me hubiera enterado cuando estuviera muerta».

Asimismo, los familiares aseveraron que falta de personal debido a una oleada de bajas que se han producido recientemente porque «les hostigan para que se vayan». Sobre este asunto, el alcalde de Maracena aseguró que se cumple con la ratio exigida por la Junta de Andalucía. Por su parte, desde el grupo Reifs aseguraron que en este momento sí es verdad que faltan personas pero es porque les cuesta encontrar a quien supla las bajas.

Comida «incomible»

A pesar de todo ello, los familiares explican que el problema no lo tienen con el personal, «porque son grandes profesionales que bastante hacen». Pero no piensan lo mismo de aspectos como la comida. Supuestamente, un nutricionista hace desde Sevilla menús específicos según las necesidades de cada paciente, y son los trabajadores de la cocina quienes deben hacer los platos. Pero los familiares no perciben este supuesto. Así, relataron que las comidas están «incomibles», se sirven en muchas ocasiones frías y quemadas, «incluso con trozos negros», y que lo que no se come en ese día se convierte en un puré «igual de poco comestible».

La Junta de Andalucía recibió hace escasos meses dos denuncias de ciudadanos sobre la calidad del servicio en el lugar. Tras esto, la Inspección de Servicio de la Consejería realizó la oportuna investigación y encontró dos deficiencias leves relativas a la falta de aire acondicionado -que ya se subsanó- y por la comida. Por ello, la empresa ha sido requerida para que subsane estas deficiencias.

Sobre todo esta situación, el Ayuntamiento prefiere no pronunciarse al respecto debido a que se realizarán en las próximas semanas nuevas reuniones para controlar la situación del centro. La directora del centro, por su parte, asegura que la reunión celebrada este miércoles se englobaba dentro de las sesiones que se hace de forma habitual y periódica en el centro para controlar y mejorar el servicio dado, siempre con el fin de «dar la mejorar calidad a los ancianos».

«Yo no me quedo con las cosas negativas, sino con lo positivo, como lo que dijeron sobre la calidad del trabajo que hacen los empleados. Con eso es con lo que me quedo», asegura la responsable sobre los aspectos negativos que denunciaron los usuarios en la reunión. Asimismo, indica que desde que ella está a la cabeza del centro no les ha llegado ningún requerimiento y que siguen trabajando para mejorar día a día la atención al usuario, pues «nuestra principal preocupación es el bienestar de los mayores».