Maracena, el punto negro del metro

Una mujer resultó herida del choque entre un turismo y el metro. / IDEAL

Los vecinos lo tienen claro: una mezcla de mala conducción de los turismos y falta de costumbre de tener metropolitano son los verdaderos causantes

SARAI BAUSÁN GARCÍAGRANADA

El pasado lunes 14 de agosto, el metro de Granada chocaba durante su recorrido en pruebas con un vehículo en la localidad granadina de Maracena. El incidente no dejó heridos, pero sí sirvió para sentenciar una realidad que ya vaticinaba la alta cantidad de incidentes registrados en el municipio: Maracena se ha convertido en el punto negro del metropolitano.

De las cinco colisiones que el tranvía ha sufrido, el último producido este mismo lunes en la rotonda de Cámara de Comercio, tres se han concentrado en Maracena. En concreto, dos de ellas se desarrollaron en la calle López Catanero Ballesteros, mientras que la última se desencadenó en la avenida Blas de Otero.

Tres choques del metro en Maracena

Tres incidentes sucedidos a escasas semanas de diferencia que, aunados con diferentes inconvenientes que encuentra el metro durante su camino, imposibilita que alcance la velocidad requerida y, por ende, los objetivos planteados para estas marchas en blanco, antesala de su apertura oficial. Como muestra de esta situación cabe recordar los datos que publicaba Fomento sobre las pruebas realizadas durante la semana pasada, en la que se acumulaba una incidencia cada dos horas, alcanzando un total de 74.

"El metro no es el problema, lo son los conductores y su incivismo" antonio, vecino de maracena

Viendo los titulares de «Otro choque del metro en Maracena» es lógico preguntarse, ¿por qué en Maracena? Antonio, vecino del municipio, es rotundo: «El metro no es el problema, lo son los conductores y su incivismo, que no paran en los semáforos y no dan prioridad al metro. Ven un hueco para meterse y, aunque venga el metro, dicen, allá voy».

A pesar de que las opiniones de los vecinos disten en ciertos aspectos, una misma línea, la expuesta por Antonio, se muestra como la respuesta general: la carretera de Maracena no es más compleja que la de cualquier otro municipio, lo que la diferencia y la hace más propensa a estos accidentes es la conducción de sus habitantes.

«La gente va como loca y no piensa en los demás y, como ejemplo, tenemos el coche que estaba en mitad de la plataforma del metro y que no se quitaba aunque le estuviera pitando. Así que lo tengo claro, el problema está en la gente y en cómo va por ahí, sin mirar y sin pensar», relata una vecina de la localidad que prefiere no revelar su identidad. Una de sus amigas, que la acompañan en su paseo diario, refrenda esta afirmación: «La verdad es que conducen fatal. Aquí es muy normal ver cómo se meten por calles que no deberían o hacen maniobras donde no tendrían que hacerlo».

"El tramo del metro en Maracena no es más complejo que uno de Granada capital" LORENA, TRABAJADORA DEL METRO

Lorena, trabajadora del metro que pasa la jornada señalizando su paso para lograr la mejor conexión entre vehículos, peatones y tranvía, ve estampas diarias que perfectamente podían acabar engrosando la lista de accidentes. «El tramo del metro en Maracena no es más complejo que uno de Granada capital, por ejemplo, pero aquí la gente va muy despistada y hace lo que quiere aunque vean las señales. Yo, que justo me han colocado en el punto del último accidente, veo día tras día cómo los coches cruzan por donde no es, se saltan semáforos, pasan de las rotondas y cruzan por donde quieren, cruzan en ambar... Vamos, que hacen lo que quieren sin pensar en el paso del metro», indica la empleada.

Otro de los incidentes que ha sufrido el metro en el municipio granadino. / IDEAL

A pesar de ello, Lorena asegura que, aunque aún es común, otro de los problemas que encuentra repetidamente el metropolitano, los coches ocupando la plataforma por donde debe circular - que provoca alrededor de una veintena de incidencias, según la Policía Local-, se está atajando y va decreciendo.

Los semáforos

Rosa frecuenta una de las panaderías que se alojan en el margen del paso del metro, lo que le ha convertido en testigo de lo que ella considera el verdadero problema del tranvía, los semáforos: «No están bien coordinados. Aquí, el semáforo que tengo delante de la panadería, tarda muchísimo en ponerse verde para los peatones -como unos 20 minutos-, y, cuando ya sí se pone, en nada vuelve a cambiar a rojo, por lo que no da tiempo ni a cruzar la calle. Por eso la mayoría de veces les ves cruzando en rojo, porque es o eso o esperar media hora a que se ponga verde y echar a correr».

Para algunos de los residentes en Maracena, el metropolitano se ha convertido en una «sinvergüencería» que ha tenido problemas «desde el principio» y que «necesitaría volver a ser planteado desde su origen para funcionar adecuadamente». Es lo que creen Ramón y Francisco, quienes señalan que «falla todo» ya que «lo que debería regular su paso y su coordinación con el resto de transportes falla». «No puede ser que mientras una mujer va a cruzar porque está en verde su semáforo de peatón pase el metro, porque si esa mujer no se para y pasa, ahí ya la armamos», explica Ramón.

El metro colisiona con un turismo. / @ELCLAVELRG

Pero, para la Policía Local, este no es, ni de lejos, el motivo de los accidentes pues “todo está bien señalizado y los semáforos funcionan perfectamente”, sino que “lo que provoca los golpes es no respetar estos semáforos y estas señales».

"No estamos acostumbrados a que pase el metro por Maracena" miriam, vecina de maracena

«Somos irresponsables, pero tampoco somos tan torpes y despistados», comenta mientras recorre la avenida Blas de Otero a toda prisa Miriam. Para ella, el motivo de estos incidentes se centra en lo extraño que se les hace que, tras años viendo las vías deshabitadas, ahora sean recorridas por los vehículos del metro. «Yo creo que es porque no estamos acostumbrados. Lleva esto tanto tiempo vacío que ahora no nos hacemos a la idea de que pase el metro».

Tal y como comenta un maracenero que no desea hacer público su nombre, por el momento no se está produciendo ningún altercado grave gracias a la baja velocidad con la que discurre el tramo el metropolitano y «puede frenar», pero se pregunta: «¿qué pasará cuando no sea posible?». Para conocer la respuesta habrá que esperar a su inauguración oficial. Por el momento, desde Fomento no señalan ninguna fecha específica tras diez años de cambios y postergaciones. Esta vez, no se conocerá el ansiado momento hasta 48 horas antes de su apertura al público.

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